jueves, septiembre 30, 2010

Chinos, Suertes, Talentos y otras hierbas


Me tomo la libertad de encerrar en un puño este sueño de dos tarados. Este deseo inexpresable e incuantificable de vivir y sentirse vivo. Tal como lo pensé en el mismo momento que Carlos Rivera me lanzó el órdago. Sólo hay que pensar en las cosas más estúpidas y rutinarias para sacarles partido. Y eso nos pasó en una partida de chinos… Algo tan simple y que se asemeja tanto al vivir.
Tú primero calculas, sacas las tuyas, piensas en el momento anterior, en la experiencia personal: -Si antes Carlitos sacó tres, ahora viene pelado…o con una…y Viru por el estilo. Voy a sacar en blanco-. Esperas que hable uno, luego el otro, luego tú piensas tu predicción y te lanzas con la cautela de no estar seguro o con la fe de sentirte ganador. Y así, partida tras partida, ganas o pierdes. Supongo que los chinos son la conjugación perfecta de suerte y talento…como en Match Point.
Así pasa también en nuestra puñetera vida. Piensas cada día que hacer, trabajar, ir por el pan, pasarle la ITV al coche. Luego piensas en la experiencia personal, en tu propia partida anterior: - En este puto garaje me estafaron para hacer la revisión de la ITV, ahí no voy más en mi vida-. Llegas a un bar, te pides una caña fría, cuatro o cinco obreros hablan del país, de la huelga y de la madre que parió a los sindicatos. Tu escuchas, esperas que hable uno, luego otro, y tú viertes tu opinión… dejando claro que es tu opinión, pero con la suficiente vehemencia como para hacerla valer. Luego pasarán los años y te darás cuenta de que habías acertado o estabas equivocado. Así un día, otro día, y después otro, en esta provisional partida de chinos que echamos con el mundo. Existe el que juega a engañar: Va cargado y en una partida de tres dice cuatro…o el que juega por jugar y dice el número al azar sin pensar y más pendiente siempre de lo que ponen en la tele.
Si, a mí también me parece una sandez soberana lo que estoy escribiendo acerca de los chinos. Pero el otro día, después de varias cervezas y un sol y sombra me tiré en la cama y le vi a ambas cosas tantos parecidos, que al son de radio decidí dejarme caer en las garras de morfeo.
Me gustó mucho eso de que mi colega Luigi encuentre frases en los sobres de azúcar. Ayer arreglando un cajón encontré mi propio sobre, guardado hace años, en el que “Ventura Hostelería” me dijo: A veces el amor une a dos seres que no saben nadar y viven en dos islas distintas. Noel Clarasó.
Y ahora me voy a la casa de la juventud. A conseguir internet allí para colgar este post lagartero por gentileza de Ani, Gema, Virginia y todo el personal del Iruá. La foto es en Sevilla, una de esas noches de verano, tórridas y absolutas…

Chito
Pd.- Just like an angel, your skin makes me cry…[…]…I wish I was special…so fuckin special…